El partido entre Pumas y Atlante en el Invierno de 2001 marcó un momento crítico en la historia del futbol mexicano, culminando con la renuncia del entrenador Miguel Mejía Barón tras un escándalo de alineación indebida. En el enfrentamiento, celebrado el 19 de agosto en el Estadio Olímpico Universitario, Pumas abrió el marcador con un gol de Alejandro Glaría en el minuto 28. Sin embargo, el triunfo se tornó en una amarga derrota cuando, debido a la inclusión irregular de cinco jugadores extranjeros en el campo, el resultado se oficializó como 0-2 en favor del Atlante.
Este error en la alineación no solo impactó el resultado del encuentro, sino que tuvo consecuencias inmediatas para Mejía Barón, quien asumió la responsabilidad y presentó su renuncia poco después del partido. «No puedo culpar a nadie, fue un gran error que tuve y así lo acepto, no estaba debidamente concentrado con el encuentro», declaró Mejía Barón tras el partido, reconociendo la gravedad de la situación.
La alineación indebida ocurrió cuando Pumas, al contar con Joao Batista, Leandro Augusto y Alejandro Glaría como titulares, además de César Yegros y Mauricio Donoso que ingresaron como cambios, superó la cuota permitida de cuatro futbolistas extranjeros en el terreno de juego. Este incidente sigue siendo recordado como uno de los errores más críticos de la Liga MX.
A esta fecha, el equipo se prepara para su próximo enfrentamiento ante Atlante el 16 de octubre, en un contexto nostálgico y competitivo, mientras luchan por un lugar en la Liguilla.
