Alcalde de Lerma ignora tierras agrícolas en favor de proyectos de concreto
La urbanización en zonas agrícolas de Lerma genera preocupación por sus efectos en la comunidad y la producción alimentaria.
El municipio de Lerma, gobernado por Miguel Ángel Ramírez Ponce, enfrenta fuertes críticas ante la transformación de terrenos agrícolas en proyectos de infraestructura urbana. Este conflicto se hizo visible en Santa María Tlalmimilolpan, donde los habitantes denunciaron en junio de 2026 la llegada de maquinaria a un terreno de 3 mil metros cuadrados destinado a una macroplaza, que consideran parte de su patrimonio.
Metzli Suárez, geógrafa de la UNAM, advierte que la conversión de tierras agrícolas en zonas urbanas no solo reduce espacios productivos, sino que también afecta el entorno natural. «Una vez que colocas concreto sobre un terreno agrícola, recuperar sus condiciones originales se vuelve muy complicado», explicó Suárez. La pérdida de suelo fértil disminuirá la capacidad de infiltración de agua y aumentará el escurrimiento durante las lluvias, con posibles inundaciones como consecuencia.
Lerma tiene el 34% de su superficie destinada a la agricultura, un 38% a bosques y solo un 17% a áreas urbanas. Sin embargo, la presión de proyectos urbanos podría llevar a una dependencia alimentaria de otras regiones si esta tendencia continúa. «La expansión urbana sobre terrenos agrícolas puede provocar reducción progresiva en la capacidad de producción de alimentos”, agregó la geógrafa.
El debate sobre el uso de suelo en Lerma resalta la necesidad de un balance entre desarrollo urbano y conservación de espacios agrícolas para asegurar la sostenibilidad y el bienestar de la comunidad.
