Las fuerzas armadas de Yemen, respaldadas por Arabia Saudita, han intensificado sus ataques aéreos contra las posiciones hutíes en la ciudad portuaria de Moca, luego de que estas tropas proiraníes tomaran control de la zona estratégica del Mar Rojo. Este conflicto, reavivado desde julio, ha provocado un incremento dramático en los desplazamientos de personas, con la ONU reportando que cerca de 76,000 individuos se han visto forzados a abandonar sus hogares en solo dos meses.
Los combates iniciados a comienzos de septiembre han alterado gravemente el equilibrio en la región, con los hutíes capturando rápidamente Moca y asegurando su dominio sobre el estrecho de Bab el Mandeb, un punto vital para la navegación internacional. Las fuerzas gubernamentales han reportado que, a lo largo de estas operaciones, han destruido vehículos y armas genéricamente vinculadas a la milicia hutí.
Arabia Saudita también ha participado activamente en esta ofensiva con múltiples ataques aéreos, habiendo realizado hasta 129 incursiones en diversas provincias en las últimas 48 horas, según un portavoz del grupo hutí. Esta situación ha culminado en ataques de retorno desde Yemen, con informes de civiles heridos en el sur de Arabia Saudita debido a proyectiles disparados desde la región conflictiva.
El recrudecimiento de la violencia ha llevado a la OIM a emitir advertencias sobre las crecientes crisis humanitarias, subrayando la urgente necesidad de recursos básicos para la población desplazada. Muchos sobrevivientes han compartido relatos angustiosos sobre la rapidez con que tuvieron que huir, dejando atrás todas sus pertenencias.
Con la exacerbación del conflicto, que se enmarca en tensiones más amplias entre Irán y Estados Unidos, la situación en Yemen se torna cada vez más crítica, planteando retos significativos para la comunidad internacional a medida que se intensifican las hostilidades y se agravan las necesidades humanitarias.
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