La ciencia explica por qué eres un imán de picaduras: así decide un mosquito a quién picar

La ciencia ha demostrado que el cuerpo humano emite una mezcla única de señales volátiles que el sistema sensorial del mosquito interpreta como un «mapa de navegación».

Seguramente te ha pasado que estás en casa junto a otras personas pero sólo a ti te pican los zancudos, y la clásica respuesta es que tienes la sangre dulce, sin embargo, desde la perspectiva de la infectología y la entomología, esa afirmación no es más que un mito arraigado en el imaginario colectivo.

La realidad médica es mucho más compleja e interesante. Los mosquitos hembras, las únicas que pican, ya que requieren las proteínas de la sangre para el desarrollo de sus huevos, no eligen a sus víctimas por el nivel de glucosa, sino por un sofisticado rastreo de señales químicas, térmicas y metabólicas que cada individuo emite de forma involuntaria.

Una vez que la hembra es fecundada por el macho, sale en busca de un hospedero (humano, ave o mamífero) para realizar lo que en epidemiología se conoce como la ingestión sanguínea. Tras alimentarse, busca un cuerpo de agua o recipiente adecuado para depositar sus huevos y completar el ciclo.
Las hembras no se alimentan de sangre para su propia nutrición o supervivencia diaria, sino para la reproducción. Esto se debe a la proteína de la sangre, de esta forma los huevos de la hembra pueden madurar y desarrollarse correctamente ya que necesitan una fuente concentrada de proteínas, hierro y aminoácidos esenciales que no se encuentran en los azúcares de la naturaleza.

Los machos no requieren sangre para vivir
Los mosquitos Aedes aegypti machos se alimentan exclusivamente de néctar de flores, savia y jugos de frutas. No pican a los humanos ni a los animales porque no tienen lo necesario para perforar la piel.

Los mosquitos eligen a sus víctimas guiados por tres factores principales: el dióxido de carbono que exhalamos, el olor de la piel producido por la grasa y las bacterias, y la temperatura corporal.