Niños menores de 6 años sufren daños cerebrales por uso excesivo de pantallas
Expertos advierten que el uso de celulares y tablets está alterando el desarrollo infantil
Los niños menores de seis años enfrentan riesgos significativos para su salud cerebral debido al uso excesivo de dispositivos digitales, como celulares y tablets. Así lo aseguró Jonathan Haidt, catedrático de la Universidad de Nueva York, durante su participación en una reciente conferencia desde Palacio Nacional.
La premisa de que la exposición temprana a la tecnología multiplica la inteligencia infantil ha sido refutada por varias investigaciones. Según Haidt, estos dispositivos funcionan como un «chupón digital», ofreciendo gratificación instantánea que podría generar dependencia y perjudicar la capacidad de los niños para tolerar la frustración y jugar de manera independiente.
Además, Haidt enfatizó que la problemática no radica en el contenido en sí, sino en el diseño de las plataformas, que está diseñado para monopolizar la atención de los más pequeños. «No se trata de quitarles los teléfonos, sino de recuperar la infancia en el mundo real», explicó el académico. Sugirió que el gobierno mexicano debería regular las funcionalidades de estas plataformas para proteger la salud mental infantil.
Efectos nocivos del diseño digital
Arturo Béjar, experto en seguridad digital, complementó las afirmaciones de Haidt, señalando que el diseño de plataformas digitales crea trampas que promueven el consumo continuo de contenido, como el scroll infinito y las notificaciones constantes. «Mientras más tiempo pasas ahí, más daño te causa», advirtió.
Como referencia, Haidt sugirió que México podría observar el modelo de Indonesia, que ya ha comenzado a prohibir funcionalidades inapropiadas para los menores, como la posibilidad de interactuar con desconocidos en línea.
Un dilema sobre el uso de dispositivos
Cuando se le preguntó sobre la edad indicada para que un niño comience a usar equipos digitales, la respuesta de Haidt fue mordaz: «Cuando los padres quieren que sus hijos dejen de leer libros».
Este comentario resalta una preocupación creciente: el uso de dispositivos digitales no solo compite con otras actividades formativas, sino que también desplaza el tiempo que los niños pasan en el mundo real, vital para su desarrollo social y emocional.
Ante estos desafíos, la recomendación es clara: regular el acceso y diseño de las plataformas tecnológicas para salvaguardar la salud y el desarrollo integral de los niños.

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